Hoy se termina el 2018, y con este año se van muchas
experiencias de las que pude aprender bastante.
Tuve la oportunidad de participar en nueve carreras, dos de las cuales
fueron en el extranjero (Miami 21k y Nueva York 42k), y una en provincia
(Pacasmayo 10k), disfrutando a máximo de todas.
Como todo en la vida, hubo experiencias tanto buenas como malas, las
mismas que suman de diferentes maneras al objetivo de fortalecerme cada vez
más.
Lo bueno del 2018:
Si bien es cierto la mayoría de mis entrenamientos los
realizo solo, este año me propuse compartir más del running con otras personas
que lo disfrutan tanto como yo. Es así
que comencé a integrarme a diversos entrenamiento que se organizaban como
preparación a las carreras principales del año (por ejemplo, los entrenamientos en pista atlética, los sábados de
fondo de Perú Runners o los fondos organizados por Fartlek rumbo a Lima
42k). Esto me permitió conocer a muchas
más personas apasionadas del running y que tienen el mismo interés que yo: superarse
cada vez más.
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| Créditos: Fartlek Running |
Otro punto a destacar, es que pude quitarme el clavo, el de
no poder correr una maratón desde octubre del 2016, cuando corrí la maratón de
Chicago. En esta oportunidad, pude
hacerlo en la maratón de Nueva York, dónde superé mi mejor marca por 11 minutos
haciendo un tiempo de 3 horas 08. Lo que
más me llenó de esta experiencia, es el sentido que le di a la maratón, la
misma que corrí como parte del Fred’s Team apoyando la lucha contra el
cáncer. En este contexto, pude recaudar
los $3,500 requeridos, los mismos que son destinados a la prevención,
diagnóstico y tratamiento de todos los tipos de cáncer. Cabe precisar que esto no lo hubiese podido
conseguir solo.
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| Llegada TCS NYC Marathon 2018 |
Por otro lado, pude cerrar el año de la mejor manera
corriendo la Vuelta a San Isidro 8k cumpliendo mi objetivo de tiempo que era
bajar los 30 minutos. Destaco esto,
porque ya se había vuelto una constante en los años anteriores llegar a estas
fechas lesionado o enfermo, lo cual me impedía participar en esta carrera.
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| Créditos: Luis Roldan |
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| Rutina de funcionales 2 veces por semana |
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| Descarga muscular semanal o quincenal |
Lo malo del 2018:
Por momento fue complicado manejar los periodos de alta
carga de entrenamiento en conjunto con mis obligaciones cotidianas: el trabajo
y llevar un MBA. Esto fue más complicado
a comienzos de año, dado que recién comenzaba con el MBA y no estaba adaptado a
ese ritmo. Esto muchas veces derivaba a
que tuviese que dormir menos de seis horas y entrenar sin descansar lo
ideal. Esto definitivamente influía a
veces en la energía que tenía para entrenar; sin embargo, a pesar de esto pude
mantener la constancia.
Otro punto no positivo es que he tenido un estancamiento en
mi marca de 10k, manteniéndola alrededor de los 37:30 minutos. Tal vez en este punto faltó salir un poco más
de mi zona de confort en los entrenamientos, de tal manera que le de a mi
cuerpo nuevos estímulos que pueda asimilar para superarme. En la misma línea, tampoco pude correr una
media maratón en mi mejor nivel, y tentar superar mi mejor marca del 2017.
Lo feo del 2018:
Definitivamente en este punto va mi experiencia de la
maratón Lima 42k. Mi preparación para
esta carrera fue muy buena, pero un problema estomacal que tuve en la semana de
la carrera me jugó una mala pasada. Aún
así decidí correr y ver cómo respondía el cuerpo, pero los malestares y la
deshidratación no me permitieron completar la distancia. De cualquier modo, estas experiencias son de
las que uno aprende más, ya que se es más consciente de las cosas que pueden
afectarnos y de esta forma podemos saber como evitarlas o, en el peor de los
casos, contrarrestarlas o disminuir su impacto.
El 2019 se viene con varios retos. Para esto es importante quedarnos con lo
bueno y aprender de lo malo y lo feo para que las cosas salgan de la mejor
manera. ¡Feliz año 2019!





