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sábado, 4 de enero de 2020

Si alcanzar tus objetivos quieres, entrenar de manera planificada debes

"El trabajo duro vence al talento cuando el talento deja de trabajar duro"


Frase muy cierta y que cumple en muchos casos; sin embargo, este trabajo duro debe ser realizado de manera inteligente y planificada para tener los resultados deseados.   De lo contrario, más vamos a conseguir sobreentrenarnos y lesionarnos.

En estos días, muchos de nosotros estamos comenzando con nuestros entrenamientos del 2020, teniendo diferentes objetivos en mente, entre los que destaca la carrera Lima 42k en sus tres distancias (10k, media maratón y maratón) a realizarse en el mes de mayo.  En algunos casos el objetivo es mejorar los tiempos en la distancia elegida, mientras que en otros simplemente terminar la carrera.

En cualquier caso, es necesario entrenar y prepararse adecuadamente.  Para esto es importante seguir un plan de entrenamiento, diseñado para cada persona, en base a sus condiciones físicas, antecedentes y objetivos.   Si es que no tienen uno, sugiero que se unan a algún grupo de corredores y se pongan bajo la supervisión de un entrenador especializado.  De ese modo, podrán entrenar y trabajar en busca de sus objetivos de manera planificada y segura. 

¡Muchos éxitos en el año que acaba de comenzar!

miércoles, 25 de septiembre de 2019

¿Por qué nos estancamos en nuestro rendimiento deportivo?¿Cómo podemos salir de este estancamiento?


Todos los corredores podemos tener diferentes objetivos para los cuales entrenamos, haciéndolo de manera recreativa o competitiva.  En cualquier caso, nuestro objetivo principal es, y debería serlo siempre, disfrutar de nuestras carreras y entrenamientos.  Sin embargo, es innegable que a la mayoría de nosotros nos atrae mucho la idea de mejorar cada vez más nuestros tiempos en las diferentes distancias, y que cada récord personal lo percibimos con una satisfacción que solo nosotros mismos entendemos.



Cuando recién comenzamos a correr, la capacidad para mejorar nuestros tiempos es bastante alta, dado que en esta etapa inicial nuestro cuerpo comienza a experimentar, con mayor facilidad, nuevas adaptaciones que lo preparan para correr.  En esta etapa debemos ser muy cuidadosos, dado que es común ver mejoras bien grandes y motivarnos en exceso con estas, buscando seguir mejorando al mismo ritmo, lo cual podría causar lo que se conoce como sobreentrenamiento y, como consecuencia de esto, lesionarnos.      

Conforme vamos mejorando nuestro rendimiento, va a comenzar a ser más difícil seguir mejorándolo, llegando a niveles en los cuales nos estancamos.  En este escenario, podemos mantener nuestro nivel de forma sin explicarnos, muchas veces, a qué se debe que nuestro cuerpo no esté asimilando los entrenamientos como quisiéramos.  Por ejemplo, antes podíamos mejorar más de 10 minutos en 10 kilómetros, y ahora nos cuesta mejorar 1 minuto, o hasta segundos, en esa misma distancia.  De acuerdo con mi experiencia, considero que esto puede suceder por lo siguiente:


Causa
Posible solución
           No estamos descansando de manera adecuada.  Esto nos puede suceder a cualquiera de nosotros, que no solamente nos dedicamos a correr, sino que tenemos otras obligaciones que cumplir. 

Tratar de dormir, al menos, 6 horas diarias (lo ideal es 8 horas).  Dependiendo del ritmo de vida que llevemos, esto puede ser complicado; sin embargo, si dormimos muy poco, nuestro cuerpo no se va a poder recuperar como debería, y será más difícil asimilar los entrenamientos.
        Tenemos ciclos de entrenamiento intensos muy seguido, lo cual no permite al cuerpo recuperarse y asimilar tan fácilmente los entrenamientos de calidad orientados a mejorar.  Esto, en mi caso, me ha sucedido cuando he tenido varios ciclos seguidos de entrenamiento para maratón.

Definir temporadas, entre ciclos de entrenamiento intensos, en los cuales entrenemos sin buscar alguna mejora y solo para mantenernos activos.  Una buena opción considero que es tomarnos, para esto, entre uno o dos meses luego de una carrera “objetivo” que tengamos.
         Definimos objetivos de corto plazo.  Esto implica solo prepararnos para una carrera en particular (una maratón, por ejemplo), sin pensar, en ese momento, qué es lo que queremos más allá, ni analizar los factores en los cuales nos debemos enfocar para mejorar. 

Esto va de la mano con inscribirnos en carreras muy seguido.  De este modo, es complicado orientar un plan de entrenamiento a alcanzar un objetivo en particular.  Cabe precisar que esto último es perfectamente válido, si el objetivo que se tiene es disfrutar de las carreras sin un fin competitivo. 

En mi caso, he acostumbrado planificar mis carreras y objetivos de manera anual.  Sin embargo, desde este año lo he comenzado a hacer proyectándome hasta el año siguiente. 

Esto lo he hecho debido a que tengo interés en seguir mejorando mi tiempo en maratón; sin embargo, considero que es más estratégico primero mejorar mis tiempos en distancias más cortas como 5, 10 kilómetros y media maratón.  Mientras más rápido sea, más cómodo será correr a ritmos más rápidos.  Si siguiera entrenando solo para maratón, sería más complicado volverme más rápido, siendo más factible que caiga en el estancamiento.

Esta estrategia me funcionó una vez hace dos años, y ahora la estoy aplicando por segunda vez con buenos resultados hasta el momento (al mejorar mis tiempos en 5 y 10k luego de dos años).  Actualmente estoy en la etapa de mejorar mi velocidad en distancias como 5 y 10k; el próximo año buscaré hacer lo propio con 21k para luego volver a correr una maratón, en la cual espero ver los resultados de este proceso.
        Estamos en nuestra zona de confort.  Considero que este es el factor más común por el cual nos estancamos.  Nuestro cuerpo requiere, conforme vamos mejorando, de mayores estímulos para seguir mejorando. 

En este punto, debemos esforzarnos por cumplir, de manera especial, las sesiones de calidad programadas en nuestro plan de  entrenamiento, dado que son aquellas que van a generar los estímulos necesarios para que nuestro rendimiento mejore.  También ayuda, de manera importante, entrenar con otra persona con un rendimiento similar o un poco superior.

Salir de nuestra zona de confort, no implica que tengamos que hacer este esfuerzo todos los días, de lo contrario no podremos asimilar el entrenamiento de manera adecuada. 

Las sugerencias presentadas para cada caso, son aquellas que siento que me han funcionado de alguna forma a salir del estancamiento cuando me he encontrado en esta situación.  Cada cuerpo es diferente, por lo que puede reaccionar de manera diferente ante ciertos estímulos y situaciones.  Considero que lo más importante en este caso, es que identifiquen cuál es la causa por la que no mejoran y, luego de identificarla, trabajen en las posibles soluciones con ayuda de su entrenador.

jueves, 4 de abril de 2019

Mi primera maratón: Una experiencia inolvidable

Estamos a mes y medio de la maratón Lima 42k, y muchos corredores se vienen preparando a consciencia para lo que será su participación en este evento.  En algunos casos, son corredores que ya tienen más de una maratón finalizada, mientras que, en otros casos, será la primera vez que recorrerán los 42.195km.

Tomar la decisión de inscribirnos por primera vez en una maratón nos transmite muchas emociones:  En primer lugar, nos transmite una motivación única de haber asumido el reto de correr y finalizar por primera vez esta distancia, que suele ser el mayor reto de quienes participamos en carreras de fondo.  También es común que nos invada una sensación de ansiedad y nerviosismo por no saber cómo será el proceso y cómo nuestro cuerpo va a reaccionar ante el nuevo entrenamiento al cual nos vamos a tener que someter y a la distancia en sí.  En cualquier caso, lo más importante es disfrutar al máximo de nuestra primera experiencia preparándonos y corriendo una maratón.

Todos quienes ya hemos corrido alguna maratón, hemos vivido diferentes experiencias a la hora de hacerlo por primera vez.  En mi caso, corrí mi primera maratón a finales de enero del 2015 en Miami.  La decisión de correr mi primera maratón, la tomé en septiembre del 2014 luego de haber participado en mi primera media maratón oficial y de haber experimentado esta distancia algunas veces más a modo de entrenamiento.  Al principio del proceso, sentía bastante inseguridad sobre lo que era capaz de hacer, la misma que estuvo potenciada por el hecho de que recién estaba saliendo de una lesión a la rodilla y había estado varias semanas sin poder entrenar de manera adecuada.  Mi plan de entrenamiento fue bastante conservador, de tal manera que pude estimular a mi cuerpo de manera progresiva a los entrenamientos de fondos largos.  Recuerdo que la primera vez que hice un entrenamiento de 30 kilómetros, lo hice con bastante temor por mi rodilla, por lo que fui a un ritmo muy cómodo pudiendo terminarlo sin ningún problema.  Esto me comenzó a dar la confianza necesaria para enfrentar lo que se venía.  En los entrenamientos sucesivos, prioricé el hecho de que mi cuerpo se acostumbre cada vez más a un mayor volumen en kilometraje, más que a hacer los entrenamientos a un ritmo en particular.  



Durante este proceso, también fui probando otros modelos de zapatillas, considerando que con las anteriores que utilizaba fue que me lesioné la rodilla.  Por otro lado, también fui probando cómo iba a ser mi nutrición durante la maratón:  En esta ocasión no probé con geles, dado que tuve una mala experiencia en la media maratón que corrí debido a que, por desconocimiento, no tomé el gel con agua, causando una sensación poco agradable. En lugar de esto, utilicé gomitas energéticas, las mismas que fui testeando en los fondos de preparación.  Conforme fueron pasando las semanas me fui sintiendo mejor en general, y así fue como llegó la hora de correr una maratón por primera vez.

Para esta maratón, no fui con un objetivo en particular de tiempo.  Mi única meta era disfrutar al máximo la carrera y llegar a la meta en buen estado.  Esto con la finalidad de conocer cómo mi cuerpo reaccionará ante los 42 kilómetros y qué tanto margen de mejora podría tener en ese momento considerando el nivel de forma que tenía.  La idea que tenía fue salir a un ritmo cómodo e ir subiendo ligeramente el ritmo cada 10 kilómetros.  Es así que, hasta el km 20, fui a un ritmo bastante cómodo, disfrutando del paisaje que me regalaba la ruta (que atravesaba Miami Beach), con un amanecer espectacular incluido.  Para la segunda mitad de la carrera, que atravesaba la zona más residencial al sur de Miami, ya había alcanzado el ritmo al que había entrenado en los fondos, experimentando buenas sensaciones.  Más allá del kilómetro 30 quise acelerar un poco más, pero comencé a sentir que la pierna se me quería acalambrar, por lo que decidí mantener el ritmo que llevaba hasta ese entonces.  Es así que pasé el km 35 y luego el 40 sin tener noticias del famoso muro del que tanto me habían hablado, ya con la confianza a tope para terminar de la mejor manera los 2km que quedaban.  De ese modo fue que llegué a la recta final, en la cual me emocioné y rematé al máximo acalambrándome a 200 metros de la meta; sin embargo, eso no impidió que cruzara la meta de la mejor manera y con la satisfacción de haber cumplido con lo que me había planteado.  En esta oportunidad hice 3 horas 37 minutos, lo cual me dejó bastante satisfecho y con la idea de que era un tiempo que se podía mejorar.

Sobre la nutrición, como mencioné líneas arriba, esta se basó principalmente en gomitas energéticas.  En esta ocasión, comía una gomita cada 5 kilómetros.  Por otro lado, me hidrataba también cada 5 kilómetros con bebida isotónica.  Haciendo el análisis, la cantidad de gomitas que comí fue muy reducida para lo que mi cuerpo requería, dado que un gel puede equivaler, aproximadamente, a un paquete entero de gomitas (en cada paquete vienen 10 gomitas), y solo consumía una cada 5 kilómetros.  Probablemente, este detalle pudo haber influido a que aparezca el amago de calambre por el kilómetro 30.  Otro detalle que pudo haber influido para esto, es que mis músculos no estaban del todo preparados para la distancia.  De cualquier modo, se pudo finalizar la carrera de la mejor manera posible, acabando con la motivación a tope para continuar con esta locura de correr maratones.

Mi primera maratón fue seguramente como será la primera maratón de muchas otras personas, en el sentido de que es la oportunidad de ir descubriendo cómo se comporta nuestro cuerpo ante una exigencia como esta.  También es una oportunidad de aprender qué cosas nos caen mejor, en relación a la estrategia de carrera, nutrición, hidratación y a otros elementos que utilicemos (zapatillas, outfit, accesorios, etc).  Todos somos diferentes, por lo que ciertas cosas nos harán mejor a unos que a otros.  Lo importante es ser conscientes que la experiencia en maratón es algo que se va ganando con el tiempo y que nuestra prioridad sea disfrutar del proceso.  No nos asustemos de la posible aparición del temido y famoso muro.   Si entrenamos a consciencia, nos alimentamos de manera adecuada de acuerdo nuestros requerimientos, descansamos lo mejor posible y seguimos una estrategia de carrera acorde a nuestras posibilidades, las probabilidades de que el muro aparezca son mínimas.  Es cierto que seguramente aparecerán síntomas de cansancio más allá del kilómetro 30; sin embargo, es en estos momentos cuando hay que confiar en el entrenamiento que hemos realizado y convencernos a nosotros mismos que estamos preparados para terminar la carrera de la mejor manera y con una sonrisa.






¡Muchos éxitos a quienes se preparan para correr su primera maratón! Definitivamente será una experiencia inolvidable.     


martes, 19 de marzo de 2019

¿Cómo afrontamos una lesión? Lecciones de las lesiones


Creo que todos los que corremos alguna vez hemos experimentado a las temidas y poco queridas lesiones.  Estas se nos han presentado de diferentes maneras y en diversas situaciones, tal vez algunas cuando hemos estado atravesando por nuestro mejor estado de forma, u otras veces en plena carrera.  Lo que es común es que tener una molestia o lesión que nos impida correr con normalidad nos produce un sinsabor que termina afectando hasta nuestro estado de ánimo.

Como todo en la vida, que tanto nos afecte esta situación dependerá mucho de la perspectiva desde la cual la veamos.  Si enfocamos esto que nos sucede, más que como una tragedia, como una oportunidad de ser un corredor más fuerte, definitivamente nos vamos a sentir mucho mejor.  La pregunta que se desprende de esto es que, cuando nos lesionamos, ¿Cómo logramos ver esta lesión desde una perspectiva positiva?



Primero que nada, debemos ser conscientes que una lesión siempre nos ocurre por alguna razón en particular, y la tarea siempre que nos suceda es identificar a qué se debe.  Identificando la causa del problema, podemos definir acciones para contrarrestarla y evitar que nos vuelva a suceder en el futuro.  El atacar estos puntos débiles que identifiquemos, también nos hará más fuertes físicamente, lo cual nos hará correr mejor.  Otro punto a tener en cuenta, es que luego de una lesión aprendemos a interpretar mejor las señales que nos da nuestro cuerpo, cuando algo no está yendo del todo bien.  La mayoría de veces que nos lesionamos, el cuerpo nos ha estado advirtiendo, por medio de pequeñas molestias, que debemos prestar atención a ciertos detalles para no lastimarnos más.  En ese contexto, muchas veces nos damos cuenta que debimos prestarle atención a esos detalles cuando ya es demasiado tarde.  Por último, si una lesión nos pasa cerca a alguna carrera y no podemos participar a causa de esta, lo mejor es replantear nuestros objetivos y darle la mayor importancia posible a recuperarnos bien para regresar con fuerza.  Carreras habrá muchas, pero cuerpo solo tenemos uno y hay que cuidarlo.  El running siempre da revanchas.

A continuación, les contaré cual ha sido mi experiencia afrontando lesiones y cómo me ha ayudado cada una a ser mejor:

Periostitis tibial: Esta es la primera lesión que tuve cuando regresé a correr hace cinco años.  La causa de esta fue porque le di a mi cuerpo una carga mayor a la que estaba preparado en ese entonces, además que estaba utilizando zapatillas que no eran para distancias largas.  La lección en este caso fue comenzar a aprender sobre los tipos de zapatillas disponibles de acuerdo a mi pisada, además de no excederme en los entrenamientos más allá de lo que me corresponde de acuerdo a mi plan.

Inflamación del cartílago de la rodilla: Tuve esta lesión ese mismo año, y la causa también fue en buena parte por sobrecarga al comenzar a prepararme para mi primera media maratón, y añadirle también ejercicios funcionales con alto impacto.  El más grande error que cometí en aquella oportunidad, fue que cuando comencé a sentir las primeras molestias no le presté mucha atención, e incluso hice un fondo a una intensidad alta para ese entonces, lo cual terminó por complicar la lesión.    La lección en esta oportunidad fue el aprender a escuchar las señales que da mi cuerpo y prestarles atención a tiempo.  Luego de esto, cada vez que sentía alguna molestia acudía a un fisioterapeuta, además de comenzar a realizar descargas musculares de manera periódica de acuerdo a la carga de entrenamiento que tenía.  Otro aspecto a resaltar es que fui consciente de la importancia de fortalecer los músculos que rodean nuestras articulaciones (como en este caso era el cuádriceps), de tal manera que se disminuya el impacto que absorben estas. 

Fascitis plantar: Considero que esta fue la lesión que más estrés me generó por lo persistente que fue, pero fue a la vez una de las que más aprendí.  La causa principal por la que me dio fue porque descansé muy poco, por no decir casi nada, luego que corrí la maratón de Buenos Aires en octubre del 2015, y comencé a entrenar de manera intensa con los músculos aún no recuperados.  Esto hizo que mis gemelos anden más contracturados de lo normal, y por tanto también se tense e inflame la fascia, la cual también había terminado con bastante carga luego de la maratón.  Es así como un día cualquiera, comencé a sentir una molestia en el talón, que no se fue por unos meses.  Estos meses pude entrenar, aunque de manera muy limitada, probando muchos métodos para que pase, pero ninguno con éxito.  Finalmente, con ayuda de las terapias médicas, así como las auto terapias que fui aprendiendo, y muchos ejercicios de estiramiento tanto para la planta, como para los gemelos, un día cualquiera, así como apareció, desapareció.  Lecciones hubo varias:  Descansar al menos una semana luego de una maratón y retomar la intensidad del entrenamiento de manera muy progresiva durante las siguientes semanas; así como estiraba muchos músculos después de entrenar, debía acordarme de mi pie, y estirar la planta de manera continua, además de hacerme automasajes para descargar la planta.  También me permitió identificar cuándo tengo la fascia un poco tensa, de tal manera de poder priorizarla a la hora de hacerme descargas.  Por último, también me sirvió para entender mejor la interrelación de la planta del pie con los gemelos.  Si los segundos se contracturan, es muy probable que los primeros se tensen (además que puede afectar a los tendones que sirven de conexión entre estos).  Por último, y no menos importante, la necesidad de fortalecer mis músculos en general.  Esto lo comencé a hacer por medio de ejercicios funcionales para fortalecer los músculos tanto del tren superior, inferior y del core. 

Fractura de la falange del dedo gordo del pie: Esta fue de las lesiones que uno no espera y que pueden ser impredecibles.  Se dio por medio de un accidente que tuve corriendo de noche, al no advertir la presencia de un sardinel cuando me disponía a cruzar una pista.  Estuve de para mes y medio aproximadamente y sucedió cuando me preparaba para correr la maratón de Lima hace dos años.  Durante el proceso de recuperación necesité de mucha paciencia, y además convencerme de la idea de aprovechar el descanso para regresar más fuerte.  En efecto, las cosas sucedieron de esa manera.  Retomé mis entrenamientos de manera progresiva, lo cual al comienzo costó muchísimo, pero comencé a mejorar de una manera inesperada y pronto estuve en mejor estado de forma que antes del accidente y pude mejorar casi todos mis tiempos en las diferentes distancias.  Fuera de eso, la lección en este caso fue, además de ir con más cuidado (en especial cuando corro de noche), que la perspectiva desde la cual vemos estas lesiones influyen de manera notable en la recuperación que podamos tener y en un muy buen regreso a la actividad.

Luego de esta lesión solamente he tenido algunas molestias pasajeras, que gracias a lo aprendido a lo largo de todo este tiempo he podido manejar, acudiendo a un fisioterapeuta a tiempo y por medio de auto terapias.  Por otro lado, suelo realizar lo necesario para disminuir la probabilidad de tener lesiones: realizar estiramiento muscular luego de los entrenamientos; realizar, al menos un par de veces por semana, una rutina de fortalecimiento muscular; alimentarme bien, con la asesoría de un profesional; y tratar de descansar lo más y mejor posible por las noches.  

Las lesiones pueden ser un obstáculo en nuestro camino para alcanzar nuestros objetivos, pero también pueden traernos ciertas enseñanzas que nos van a servir para ser mejores corredores y más fuertes, además que cada vez sabremos mejor como prevenirlas.  La idea de este post no es mostrar las lesiones como algo que nos tenga que pasar para aprender, sino para que en caso nos suceda, poder asimilarla como algo que nos va a ayudar a ser más fuertes en el futuro. 

jueves, 28 de febrero de 2019

Entrenando en verano: Hagamos del calor nuestro aliado


El verano suele ser una temporada en donde muchos de nosotros nos preparamos para diversas competencias: las carreras típicas de verano, cuyas distancias oscilan entre los 5k y 10k; algunas carreras de trail, que abarcan distancias que llegan hasta ultra maratones; y las maratones y medias maratones, sea en el Perú o en el extranjero, que están programadas entre los meses de abril y julio.  Cada una de estas tiene un objetivo y un plan de entrenamiento totalmente diferente, sin embargo, todas requieren de un gran esfuerzo por parte de nosotros para cumplir con nuestros objetivos.

Créditos: Luis Roldán


A muchos también nos gusta la temporada de verano porque nos motiva a salir a correr desde muy temprano, sin tener la tentación de quedarnos en nuestras camas bien abrigados.  Sin embargo, entrenar en verano requiere que tengamos en cuenta diversos detalles, especialmente si recién nos estamos acostumbrando a entrenar en esta temporada, en la cual es inevitable experimentar algunos grados más de temperatura en relación a los que había cuando entrenábamos en invierno.  Entre los detalles más importantes que suelo tener en cuenta, destaco los siguientes:

·         Horario de entrenamiento: Con la finalidad de no experimentar mucho calor, los horarios más recomendables para entrenar son, o muy temprano por la mañana, considerando terminar a más tardar a las 8am, o por la noche a partir de las 7pm que baja la temperatura.  En este punto quiero precisar que el horario más idóneo también puede depender de la competencia para la cual nos estamos preparando.  En ese sentido, si vamos a participar en una carrera en donde vamos a experimentar calor, pienso que lo más recomendable sería que nos vayamos acostumbrando a correr a esa temperatura.  Tal vez no hacerlo todos los días, pero sí al menos una o dos veces por semana, y de manera progresiva (comenzar con entrenamientos de corta duración, aumentándola poco a poco).  Sobre esto último, es importante que siempre lo consultemos con nuestro entrenador para que haga los ajustes que crea convenientes a nuestro plan de entrenamiento.

·         Hidratación: La hidratación es un factor esencial para todo corredor que nunca debemos dejar de lado.  Este factor cobra aún más importancia en la temporada de verano, en la que solemos sudar más de lo normal, lo cual significa una mayor pérdida de agua, así como de electrolitos.  En ese sentido, es recomendable que lleguemos a nuestros entrenamientos (en especial a los de mayor duración) lo más hidratados posible.   Antes de los entrenamientos más largos, suelo hidratarme con agua mezclada con un sobre de sales para rehidratación oral, los mismos que venden en farmacias.  De igual manera es importante mantenernos hidratados durante los entrenamientos.  Para esto, suelo llevar un canguro con una botella de agua, cuando llevo geles energéticos, o en su defecto con algún isotónico.  Luego de los entrenamientos, y en el día a día, suelo tomar por lo menos 3 litros de líquidos (entre agua, infusiones e isotónicos principalmente), de tal manera que siempre me mantengo hidratado.

·         Cuidado con la piel y los ojos: En el verano solemos experimentar una mayor radiación solar durante nuestros entrenamientos, por más que no entrenemos necesariamente en las horas de mayor calor.  Por tal motivo, es muy importante el uso de un bloqueador que sea resistente al sudor y nos mantenga protegidos durante todo nuestro entrenamiento.  Por otro lado, no debemos olvidar el cuidado de nuestros ojos, dado que es posible que se irriten o inflamen por la exposición al sol.  Una alternativa para evitar esto es llevar con nosotros lentes de sol con protección UV, además de una visera o gorro que nos protejan. 

Considero que, si gestionamos bien estos tres detalles, vamos a poder entrenar en el verano sin ningún problema.  Más que ver el calor como un obstáculo, debemos verlo como una oportunidad de volvernos más fuertes y resistentes, claro que teniendo cuidado de lo mencionado para hacerlo con total seguridad.  Por experiencia les digo que las temporadas que he entrenado bien, y a consciencia, en verano, han sido las que mejores resultados me han traído.

domingo, 17 de febrero de 2019

Correr y bienestar: Porque no solo se trata de correr


En un post anterior escribí sobre lo que es correr para mí.  En dicho post, hablé de manera general sobre los diversos beneficios que percibo que tiene el correr para mí, entre los cuales destaco el cómo se complementa el hecho de correr con los demás aspectos de mi vida. 



He escuchado a muchas personas decir, en repetidas ocasiones, que sus energías y estado de ánimo son muy diferentes en los días que corren que en los que no lo hacen.  No puedo estar más de acuerdo con esta afirmación, dado que luego de correr me siento con muchas energía para realizar todas mis actividades y mi rendimiento es mejor en general.  Por ejemplo, cada dos semanas tengo clases en el MBA desde las 7:45am hasta las 10pm, un horario realmente agotador, en el cual tengo que mantener mi concentración a tope.  Siento que estos días tengo que correr aunque sea 30 minutos para poder rendir de la mejor manera, aunque esto implique que tenga que levantarme 30 minutos antes de lo normal.  De otro modo, me cuesta mucho más comenzar con mis actividades y realizarlas con la mente despejada, además que siento que las energías se me van más rápido a lo largo del día.  Estas sensaciones que describo también influyen en mi estado de ánimo, el mismo que se ve influenciado de alguna manera por los factores descritos.

Otro impacto importante que tiene en mí correr, es que me permite manejar los problemas que se me pueden presentar con más calma.  ¿Quién de nosotros no tenemos situaciones complicadas en nuestro día a día? Puedo asegurar, sin temor a equivocarme, que nadie podría afirmar que está libre de estas situaciones.  La hora al día que le dedico a correr me ayuda bastante a poner mi mente en blanco, a dejar de lado por un momento cualquier problema que pueda tener y compartir un momento conmigo mismo disfrutando del ambiente que me rodea.  Luego de terminar mi rutina, mi sensación es de mucha tranquilidad.  Una sensación que me transmite la energía suficiente para comenzar mi día de la mejor manera.  En más de una ocasión me ha pasado que al tener la mente despejada luego de correr, he podido analizar cualquier problema de manera más tranquila, siendo posible encontrar soluciones que antes de correr ni había pensado.  A pesar de todo esto, es posible que la idea que tenga muchas personas sobre correr o, en general, sobre practicar actividad física, sea que hacerlo les produce un cansancio que se podría manifestar a lo largo del día, y en consecuencia hacerlos menos productivos en sus actividades; sin embargo, les puedo asegurar que poco a poco este cansancio irá pasando desapercibido al lado de los beneficios que uno siente y la energía que uno recibe haciendo deporte.  Poniendo en la balanza la sensación que tengo luego de correr y la que tengo en los días que no lo hago me quedo, sin dudar, con la primera.

Por último, y no menos importante, está el tema de la salud.  En un post anterior comenté que retomé el running hace cinco años por recomendación médica.  Antes de retomar, solía enfermarme con más frecuencia: tenía resfriados que me podían tumbar una semana entera, infecciones estomacales con mayor frecuencia, una mayor incidencia de episodios de migraña, y lo más crítico fue que me diagnosticaron con hipertensión.  Comenzar a correr con regularidad hizo que todo esto desaparezca por completo.  Como todos, debo hacerme chequeos periódicos para verificar que todo esté bien; sin embargo, ya no he vuelto a presentar estos problemas como en esa época.  Otro aspecto a destacar, es que estos chequeos salen, por lo general, con muy buenos resultados, lo cual es una señal muy clara que se están haciendo las cosas bien.  Cabe precisar, que esto se dio, además de por la práctica deportiva, por la mejora del estilo de vida en general que trajo consigo, lo cual incluye también una buena alimentación y un mejor descanso.

Uno podría pensar que para obtener estos beneficios hay que hacer muchas cosas; sin embargo, basta con hacer, de manera constante, alguna rutina de ejercicio acorde al nivel y condición de cada persona.  Es posible que muchas personas no lo hagan por considerar no tener tiempo para eso.  A estas personas les digo que vale la pena buscar aunque sea 30 minutos de nuestro tiempo para hacer algo de ejercicio.  Si esos 30 minutos implica levantarnos más temprano, podemos hacerlo, les aseguro que va a valer la pena.

Busquemos en el deporte un estilo de vida provechoso, que no nos traerá otras cosas que mejoras en nuestra vida.    

miércoles, 14 de noviembre de 2018

Dándole un sentido especial a una maratón: Crónica del camino rumbo a la maratón de Nueva York 2018




A finales de mayo tomé una decisión que me marcó estos últimos meses: correr la maratón de Nueva York como parte del Fred’s Team [1] para apoyar la lucha contra el cáncer.   Dicho apoyo consistió en recaudar $3,500 en este periodo, los cuales  ahora han sido destinados en su totalidad a la investigación de nuevos métodos de prevención, diagnóstico y tratamiento de todos los tipos de cáncer, tarea realizada por el Memorial Sloan Kettering Cancer Center (MSK[2] ).  Tal como lo comenté en un post anterior, decidí participar en la maratón apoyando esta causa por un tema muy personal: hace 10 años mi padre falleció a causa de un cáncer al colón, luego de darle batalla por varios años.  Esto hizo este tema bastante sensible, pero a la vez me daba el empujón necesario para trabajar en la recaudación de fondos y entrenar, lo cual se volvió un doble reto. 

Desde que asumí este compromiso sabía que me esperaban meses de mucho trabajo, tanto entrenando como planificando las diferentes acciones orientadas a la recaudación de fondos.  Lo último me resultó muy complicado en un principio, dado que tenía que ver la mejor forma de difundir mi causa, el porqué lo hacía, así como difundir el impacto positivo que iba a tener lo recaudado en la lucha contra el cáncer.  Llegar a las personas no es, muchas veces, una tarea fácil, más aún cuando se trata de pedir una donación.  En este periodo recibí el apoyo de muchas personas y algunas empresas que, de alguna u otra forma, sumaron mucho en el camino hacia el objetivo.  Mi recaudación despegó con fuerza luego de las actividades que se realizaron, como lo fueron la Rifa Pro Fondos, una venta de pollo y chancho al cilindro, y el proyecto “Botellas mágicas”.   Finalmente pude llegar a la meta de $3,500 el mismo día que viajaba hacia Nueva York, por lo cual solo me quedaba llegar y correr los 42.195 km dedicándolos a la lucha contra el cáncer.

¡Reto cumplido!


En relación al entrenamiento, las cosas fueron muy bien en el proceso.  No tuve lesiones ni algún percance que me hiciera parar de entrenar, por lo que se cumplió el plan de entrenamiento casi en su totalidad.  Sin embargo, tuve que ser un poco flexible en ciertos momentos con algunos entrenamientos en particular, principalmente alrededor de los días que tenía clases del MBA, que eran los lunes de cada dos semanas durante todo el día, lo que me dejaba bastante cansado para el día siguiente, además que esos días no podía descansar lo necesario para poder cumplir con todo.  Esta fue la única complicación que considero he tenido en el camino, pero preferí tomarla como un sacrificio que valía mucho la pena asumir.

Finalmente llegó el día de viajar a Nueva York y relajarme lo más que podía para afrontar la carrera de la mejor manera.  Creo que todos los que han corrido una maratón saben que es difícil no sentirse ansioso.  En mi caso, tuve unos días medio complicados con eso, dado que me quedaba el recuerdo de lo que me pasó en la maratón de mayo, cuando un problema estomacal que acarreaba días atrás me arruinó la carrera.  En esta ocasión traté de cuidar hasta el más mínimo detalle para que el riesgo de tener algún percance similar fuera mínimo.  Definitivamente uno aprende de los errores pasados y esta era una oportunidad de oro para no volver a cometerlos y sacarme el clavo de eso. 

Los días previos también estuvieron llenos de eventos que hicieron crecer mi motivación con miras a la carrera, entre ellos la ceremonia de apertura, en donde compartí la euforia previa a la carrera con más peruanos y también con personas de diferentes nacionalidades, el día previo, al salir a hacer el último trote me encontraba en cada paso con otros corredores, veía que realmente ya se vivía la fiesta de la maratón.  Por la tarde de ese mismo día asistí a la cena del Fred’s Team, donde pude conocer un poco más de la fundación a la que apoyé en esta oportunidad, y conocer de cerca casos de personas que han vencido al cáncer y que, al igual que yo, estuvieron en la línea de partida el 4 de noviembre. 

Ceremonia de apertura


Cena con el Fred's Team

Finalmente llegó la noche previa a la carrera, noche en la cual muchos corredores no pueden dormir muy bien ya sea por la ansiedad, nervios y demás.  En mi caso, en un principio pude conciliar el sueño; sin embargo, esa noche hubo mucha bulla en los alrededores del hotel, aparentemente por personas que celebraban que era el fin de semana y también por atrasado Halloween.  Esto no permitió que el descanso sea el mejor, pero era mejor tomarlo como cosas que podían suceder, y que de hecho ya me ha sucedido alguna vez previo a alguna carrera.   Debo resaltar que el descanso más importante antes de una maratón (o carrera en general) es en los días previos a la víspera, lo cual cumplí muy bien.

Foto con el Fred's Team antes del traslado a Staten Island

Siendo las 4am del 4 de noviembre llegó la hora de levantarme, desayunar, cambiarme e ir al punto de encuentro del Fred´s Team, en pleno Times Square, para la foto de rigor y el traslado a Staten Island, lugar de partida.  Llegamos al lugar a las 7am aproximadamente, ya había un sol radiante y hacía frío, pero soportable (6 °C aproximadamente).  En ese momento estaba tan abrigado que el frío pasó desapercibido, salvo en mis manos ya que no había considerado llevar guantes o utilizar un calentador de manos que me habían dado (pequeño error).  Dado que faltaba poco más de dos horas para ir a mi corral de partida, opté por buscar un lugar en el pasto donde caía el sol y descansar ahí.   Hacia las 9am comenzaron a llamar a mi ola y corral, por lo cual me dispuse a ir para ubicar bien el lugar (la zona de espera era bien grande, aunque bien señalizada también).  Ya en el corral me alisté con lo necesario para partir, donando aquello que me sirvió para abrigarme hasta ese momento.   Estando ya en la línea de partida, se respiraba un ambiente de mucha concentración entre los corredores que partieron conmigo, pero a la vez también de fiesta.  Comenzaron a sonar los cañones, con la canción “New york, New york” y llegó la hora de partir, me encontraba más motivado que nunca.

En el km 27 de la ruta


La partida se dividía, de acuerdo a tu tiempo estimado, en olas y corrales.  Además de esta división, también había una tercera que era por colores.  Dos colores partían por la parte de arriba del puente Verrazano, mientras que el tercer color (que fue el que me tocó), el verde partía por la parte de abajo del puente.  Los primeros dos kilómetros resultaron siendo los más difíciles para mí, cuando comencé a correr debajo del Verrazano sentí un frío penetrante que hizo que haga mi primer kilómetro 1 min/km más lento que mi promedio.  Conforme fui avanzando fui calentando con lo cual encontré mi ritmo hacia el km 3.  A partir de este momento pude disfrutar al máximo de la carrera, con las espectaculares vistas que tenía, la gente alentando prácticamente en toda la ruta (salvo en los puentes), y corriendo rodeado de muchos corredores.  Esto último tuvo sus ventajas y desventajas.  La principal desventaja era que muchas veces las personas, sin querer, se cruzaban entre sí, teniendo que acortar los pasos para no pisar al otro, o a veces teniendo algún pequeño tropiezo involuntario que no pasaba a mayores.  Cuando encontré un ritmo sostenido, me junté con el grupo que corrió con el pacer de 3 horas 10, corriendo con este grupo hasta el kilómetro 32, luego de pasar el puente Queensboro para llegar a Manhattan, y el de Bronx.  En ese instante me sentía muy bien, animado por el ambiente que se vivía y por lo que estaba experimentando, por lo que decidí ajustar un poco el ritmo.  Es a partir del kilómetro 35 que decidí dar todo lo que me quedaba hasta el final, llegando al Central Park y luego a la meta cansado, pero entero.  Esos últimos 7 kilómetros fueron los más rápidos de la carrera y me hicieron terminar con una excelente sensación, cruzando la meta en un tiempo de 3 horas 8 minutos, 11 minutos más rápido que mi anterior mejor registro en maratón (que dicho sea de paso fue en la maratón de Chicago en el 2016, una carrera plana a diferencia de Nueva York).  Definitivamente cruzar la meta de una maratón como la de Nueva York es una sensación indescriptible.  Luego de ese momento soñado, fui al lugar de recuperación preparado por el Fred’s Team cerca a la meta, en donde pude descansar un rato y disfrutar del momento.

Cruzando la meta

¡Tarea cumplida!

El haber cumplido con los dos retos que me puse para este evento ha sido una experiencia muy gratificante.  Con la ayuda de muchas personas pude llegar al objetivo de recaudación al que me comprometí y también pude correr la maratón de la mejor manera, superando largamente mi mejor marca.   Esto me ha permitido encontrarle un sentido muy especial a correr, que no solo se limita a la práctica propiamente dicha del deporte, sino a realizarlo por alguna causa.  En general, participar en una maratón apoyando una fundación/charity puede ser una tarea difícil por el trabajo que implica, pero es algo que llena bastante, apoyamos a muchas personas con los fondos que logramos recaudar.  Si me preguntaran si ¿lo volvería a hacer?, mi respuesta sería sin pensarlo: ¡Definitivamente!   

El compromiso con la lucha contra el cáncer no debe quedar en este evento, sino que debe ser algo continuo.  Así que: ¡Vamos por más!





 [1] https://www.fredsteam.org/


 [2] https://www.mskcc.org/

miércoles, 25 de julio de 2018

La importancia de llevar un distintivo de identificación en nuestros entrenamientos


Hoy en día, salir a correr por la calle no solo implica realizar la rutina de entrenamiento que nos toca, sino que también es necesario tomar una serie de cuidados para que nuestro entrenamiento termine de la mejor manera.  A pesar de esto, ninguno de nosotros estamos libres de sufrir algún accidente, sentirnos mal durante nuestros entrenamientos, o pasar por alguna circunstancia en la cual necesitemos la ayuda de otras personas que se puedan encontrar a nuestro alrededor.  

Es por esta razón, que es básico que siempre llevemos con nosotros algún distintivo que nos identifique.  Este distintivo debe contener la información básica sobre nosotros, como nuestro nombre, contactos de emergencia, tipo de sangre, alergias o algún dato más que consideren relevante.  Esta información será de vital importancia para que las personas que nos ayuden ante cualquier emergencia puedan hacerlo de la mejor manera y podamos tener la atención que se requiere a la brevedad posible.

Una opción bastante recomendable y práctica para los corredores, es utilizar las pulseras deportivas de IDoo - Pulseras & Accesorios de Identificación.  En estas pulseras, es posible registrar hasta seis líneas con información básica de nosotros.  Asimismo, permitirán que cualquier persona que nos ayude en alguna situación de emergencia conozcan esta información de manera inmediata.

Tomar estas precauciones nos ayudará a disfrutar de nuestro deporte favorito más protegidos.  Pueden encontrar mayor información sobre las pulseras en el siguiente enlace: https://www.facebook.com/idooperu/
Página web: www.idoo.pe



Pulsera de identificación Idoo

miércoles, 18 de abril de 2018

Generalidades, beneficios y limitaciones de los relojes para correr


En la actualidad, es muy común ver a una importante cantidad de corredores entrenando con un reloj que les indica el ritmo al que se corre, tiempo de carrera, frecuencia cardiaca, distancia recorrida, entre otros parámetros que nos ofrecen de acuerdo a la marca y modelo que elijamos.  La utilidad principal de estos relojes, radica en su capacidad de enlazarse con diversos satélites, de los cuales se obtiene la posición aproximada en la cual nos encontramos.   Esta posición se va grabando y actualizando cada cierto tiempo, el cual depende de la configuración y características de nuestro reloj, y en base a los datos de posición grabados se va dibujando la ruta que estemos siguiendo.  Finalmente, los demás parámetros mencionados se obtienen gracias a la combinación de los puntos de posición grabados y el tiempo transcurrido.

La mayoría de relojes son capaces de conectarse a los satélites pertenecientes a dos sistemas internacionales: El GPS, que es el sistema desarrollado en los Estados Unidos y es el más utilizado; y el GLONASS, que es el sistema desarrollado por Rusia.  Cabe precisar, que en la mayoría de casos solo será necesario conectarnos mediante el GPS, dejando la conexión combinada con el sistema GLONASS para casos en los cuales nos encontremos en lugares difíciles de acceder y necesitemos tener una mayor cantidad de satélites disponibles para enlazarnos.  Si tenemos durante todo nuestro entrenamiento y carrera un buen enlace con los satélites, los datos de posición se grabarán de acuerdo a las características de nuestro reloj; sin embargo, si se pierde la señal y se dejan de grabar los datos de posición, nuestro reloj unirá el último dato grabado con el primero que se grabe luego de recuperar la señal, lo cual puede causar distorsiones en la ruta generadas por nuestra aplicación.

Si bien es cierto, los relojes para correr son de bastante utilidad para realizar nuestros entrenamientos, también tienen una serie de limitaciones que es importante tener en cuenta.  En primer lugar, hay ocasiones en que los registros que generan no sean 100% exactos y nos hagan pensar que corrimos un poco más de lo que realmente hicimos: Por ejemplo, esto suele darse en las pistas de atletismo o en carreras con muchas curvas y/o edificios en la ruta.  Un ejemplo de este problema me ocurrió cuando participé en la maratón de Chicago en el 2016.  Algunos tramos de dicha carrera se caracterizaban por estar rodeados de edificios muy altos, los cuales afectaban la señal del reloj.  La consecuencia de esto fue que en los kilómetros en los cuales se presentó este problema, se registró una distancia recorrida mayor a la real, impactando de manera directa en la distancia final medida por nuestro reloj.  En este caso, la distancia final que marcó mi reloj fue mayor a los 43 kilómetros.  En la siguiente imagen se puede observar el mapa generado en algunos de los tramos, en donde se ve claramente que la ruta grabada cruza por lugares imposibles y dibuja una línea de longitud mayor a la que tendría si fuese recta. 

Distorsiones en la ruta generada por la aplicación del reloj debido a edificios altos

Otro ejemplo de lo que menciono se da en la pista atlética, en donde he oído a muchas personas decir que la distancia medida por los relojes en cada vuelta es mayor a 400mts (medida oficial de toda pista atlética utilizando el primer carril).   De acuerdo al artículo referenciado (1), el error de la medición de nuestro reloj respecto a la medida de la pista atlética varía de acuerdo a si usamos el reloj en la muñeca izquierda o derecha.  En mi caso, suelo utilizar mi reloj en la muñeca derecha, y al dar vueltas en la pista atlética del estadio Luis Galvez Chipoco cada vuelta arrojaba una medida de 430 a 440mts aproximadamente (imagen izquierda). Luego lo probé utilizándolo en la muñeca izquierda y la vuelta salió lo que debe salir, que es 400mts exactos (imagen derecha). En ambos casos se corrió por el carril 1.

Imagen izquierda: Reloj utilizado en la muñeca derecha.  Imagen derecha: Reloj utilizado en la muñeca izquierda

La conclusión de ese punto es bastante acertada y se podría aplicar a entrenamientos y carreras: Si se conoce la ruta de una carrera, puede ser muy útil analizar si tiene más curvas hacia la izquierda o hacia la derecha, y utilizar el reloj en la muñeca que tenga más curvas hacia su lado.  Si es que la curvatura es variada o la ruta tiene muchos edificios altos, recomiendo guiarse también por los letreros que suelen colocar los organizadores de las carreras indicando el kilometraje recorrido, además de conocer los tiempos estimados a los cuales deben cruzar un punto determinado de la carrera (por ejemplo, el tiempo en el que debo pasar el km 10 o la media maratón).  Si es que entrenamos en la pista atlética, recomiendo guiarse por la medida oficial de cada vuelta, que es 400mts, y medir el tiempo en base a esto.  Como ya se ha mencionado, el reloj es una herramienta muy útil tanto para entrenar como para medirnos en una carrera; sin embargo, en determinadas ocasiones nos puede fallar en algún detalle, por lo cual debemos estar preparados para no ser muy dependientes de este en caso sea necesario.

Referencias: 


viernes, 6 de abril de 2018

Precauciones a tomar durante nuestros entrenamientos en la calle


Quienes corremos sabemos que las calles no han sido diseñadas en un principio para esta actividad, encontrando muchas veces pocos lugares propicios para practicar nuestro deporte favorito.  Día a día tenemos que lidiar con una variedad de factores al realizar nuestro entrenamiento, que no solo se limita a cumplir lo programado para un día en particular.    Estos factores en algunas ocasiones pueden poner en riesgo nuestra seguridad, por lo que es importante tenerlos muy presentes.   Comenzaré el presente post haciendo una descripción de los factores generales que debemos tener en cuenta cuando salimos a correr por las calles, para luego detallar cuidados específicos dependiendo de la hora a la que corramos:

  • Cruces con semáforos: Más vale perder un minuto de tu entrenamiento que, en el mejor de los casos, varias semanas de entrenamiento.  Siempre que lleguemos a un cruce semaforizado y el color no nos beneficie, es necesario bajar la velocidad y en caso se acerquen vehículos parar totalmente.  Si nos preocupa perder el ritmo, una opción es seguir trotando sobre el sitio.  He sido testigo de situaciones peligrosas en donde corredores tratan de ganarle a los carros al cruzar una calle con el semáforo en rojo.  Tomar ese riesgo por ganar unos segundos no vale la pena.
  • Música: He escuchado sobre algunos estudios que indican que escuchar música cuando corres es beneficioso para mejorar tu rendimiento, dado que reduce la percepción de fatiga “engañando” de alguna forma a tu mente con una sensación estimulante.  Sin embargo, correr con música también puede tener sus riesgos, y el principal se da cuando vamos con audífonos y nos desconectamos del mundo exterior.  En estos casos, ir con audífonos nos impide muchas veces escuchar lo que pasa a nuestro alrededor: si se acerca algún vehículo; algún ciclista; ocurre alguna emergencia alrededor nuestro; entre otras cosas.  Si es que el uso de la música es básico para ustedes, mi recomendación sería que utilices un solo audífono o vayas con el volumen muy bajo, para minimizar las probabilidades de no escuchar alguna señal de alerta.  En un futuro post hablaré más extensamente sobre este tema, incluyendo los pros y contras que considero que tiene correr con música.
  • Identificación: Es muy importante que en todos nuestros entrenamientos llevemos una identificación con nosotros, sea un documento, o algún distintivo que lleve nuestros datos de emergencia.  Esto permitirá que siempre estemos identificados y que ante alguna emergencia podamos ser auxiliados por otras personas que no necesariamente nos conocen. 
  • Otros elementos a llevar: Cuando salimos a correr es muy necesario llevar dinero.  La cantidad de este tendrá que ser suficiente para hidratarnos en el camino o poder pagar un taxi ante alguna emergencia.  Además, recomiendo llevar siempre papel higiénico ya que el tener algún malestar estomacal durante nuestros entrenamientos está dentro de las posibilidades y muchas veces los baños públicos no lo tienen.  En los casos en los que corremos solos, también recomiendo llevar el celular, para poder comunicarnos ante cualquier emergencia.


 Si corres muy temprano o muy tarde (4 a 7am – 10pm en adelante):

  • Si está oscuro, es recomendable que utilices ropa de colores claros con propiedades reflectantes.  De este modo, serás visible para cualquier vehículo.
  • Muy temprano el flujo de carros es mínimo, por lo que es posible correr por la pista sin muchos problemas, especialmente en zonas donde no hay muchas intersecciones.  En estos casos, recomiendo correr muy pegado a la vereda y en sentido contrario a los vehículos, de tal manera que puedas verlos y tomar alguna acción en caso sea necesario.  En zonas con curvas muy cerradas recomiendo subir a la vereda, ya que en estos casos no se pueden observar a los vehículos que vienen y estos difícilmente nos podrán ver a nosotros.  Es muy importante siempre estar alerta.
  • Si por alguna razón se tiene que entrar a la pista o a una ciclovía, es indispensable mirar antes que no haya ningún vehículo o bicicleta acercándose, de tal manera que se eviten accidentes.  Recordar que las ciclovías están hechas para los ciclistas, así como la vereda para los peatones.  El respeto y la tolerancia es clave.


Si corres durante la tarde (4 a 10pm):

  •  En mi opinión, la hora más complicada para correr por la calle es durante la tarde.  Esto debido a que tanto el flujo de vehículos como de personas aumenta de manera considerable.
  • Recomiendo buscar algún lugar sin mucho flujo de vehículos y personas para correr.  Aunque suene aburrido, tal vez la mejor opción es ir a un parque grande o a una pista atlética.  Es la opción más segura, además que nos podremos concentrar en el entrenamiento que estemos realizando.
  • Si vas por la calle, lo más prudente es ir solo por la vereda, teniendo mucho cuidado de las personas que van caminando, o niños jugando, que muchas veces no se percatan que alguien viene corriendo, aumentando así el riesgo de ocurrencia de un accidente.
  • Tener más cuidado de lo normal con los desperfectos que puede haber en las veredas.  Un sardinel sin la debida señalización o una vereda rota nos puede hacer pasar un muy mal rato.  Lo más recomendable en estos casos es ir a un ritmo más cómodo de lo habitual.  Tengamos en cuenta que correr a estas horas hace que nos tengamos que concentrar en muchas otras cosas, además de correr.

Tener en cuenta los factores descritos nos va a permitir entrenar sin preocupaciones y disfrutar del running sin contratiempos. ¡Entrena seguro!