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martes, 19 de marzo de 2019

¿Cómo afrontamos una lesión? Lecciones de las lesiones


Creo que todos los que corremos alguna vez hemos experimentado a las temidas y poco queridas lesiones.  Estas se nos han presentado de diferentes maneras y en diversas situaciones, tal vez algunas cuando hemos estado atravesando por nuestro mejor estado de forma, u otras veces en plena carrera.  Lo que es común es que tener una molestia o lesión que nos impida correr con normalidad nos produce un sinsabor que termina afectando hasta nuestro estado de ánimo.

Como todo en la vida, que tanto nos afecte esta situación dependerá mucho de la perspectiva desde la cual la veamos.  Si enfocamos esto que nos sucede, más que como una tragedia, como una oportunidad de ser un corredor más fuerte, definitivamente nos vamos a sentir mucho mejor.  La pregunta que se desprende de esto es que, cuando nos lesionamos, ¿Cómo logramos ver esta lesión desde una perspectiva positiva?



Primero que nada, debemos ser conscientes que una lesión siempre nos ocurre por alguna razón en particular, y la tarea siempre que nos suceda es identificar a qué se debe.  Identificando la causa del problema, podemos definir acciones para contrarrestarla y evitar que nos vuelva a suceder en el futuro.  El atacar estos puntos débiles que identifiquemos, también nos hará más fuertes físicamente, lo cual nos hará correr mejor.  Otro punto a tener en cuenta, es que luego de una lesión aprendemos a interpretar mejor las señales que nos da nuestro cuerpo, cuando algo no está yendo del todo bien.  La mayoría de veces que nos lesionamos, el cuerpo nos ha estado advirtiendo, por medio de pequeñas molestias, que debemos prestar atención a ciertos detalles para no lastimarnos más.  En ese contexto, muchas veces nos damos cuenta que debimos prestarle atención a esos detalles cuando ya es demasiado tarde.  Por último, si una lesión nos pasa cerca a alguna carrera y no podemos participar a causa de esta, lo mejor es replantear nuestros objetivos y darle la mayor importancia posible a recuperarnos bien para regresar con fuerza.  Carreras habrá muchas, pero cuerpo solo tenemos uno y hay que cuidarlo.  El running siempre da revanchas.

A continuación, les contaré cual ha sido mi experiencia afrontando lesiones y cómo me ha ayudado cada una a ser mejor:

Periostitis tibial: Esta es la primera lesión que tuve cuando regresé a correr hace cinco años.  La causa de esta fue porque le di a mi cuerpo una carga mayor a la que estaba preparado en ese entonces, además que estaba utilizando zapatillas que no eran para distancias largas.  La lección en este caso fue comenzar a aprender sobre los tipos de zapatillas disponibles de acuerdo a mi pisada, además de no excederme en los entrenamientos más allá de lo que me corresponde de acuerdo a mi plan.

Inflamación del cartílago de la rodilla: Tuve esta lesión ese mismo año, y la causa también fue en buena parte por sobrecarga al comenzar a prepararme para mi primera media maratón, y añadirle también ejercicios funcionales con alto impacto.  El más grande error que cometí en aquella oportunidad, fue que cuando comencé a sentir las primeras molestias no le presté mucha atención, e incluso hice un fondo a una intensidad alta para ese entonces, lo cual terminó por complicar la lesión.    La lección en esta oportunidad fue el aprender a escuchar las señales que da mi cuerpo y prestarles atención a tiempo.  Luego de esto, cada vez que sentía alguna molestia acudía a un fisioterapeuta, además de comenzar a realizar descargas musculares de manera periódica de acuerdo a la carga de entrenamiento que tenía.  Otro aspecto a resaltar es que fui consciente de la importancia de fortalecer los músculos que rodean nuestras articulaciones (como en este caso era el cuádriceps), de tal manera que se disminuya el impacto que absorben estas. 

Fascitis plantar: Considero que esta fue la lesión que más estrés me generó por lo persistente que fue, pero fue a la vez una de las que más aprendí.  La causa principal por la que me dio fue porque descansé muy poco, por no decir casi nada, luego que corrí la maratón de Buenos Aires en octubre del 2015, y comencé a entrenar de manera intensa con los músculos aún no recuperados.  Esto hizo que mis gemelos anden más contracturados de lo normal, y por tanto también se tense e inflame la fascia, la cual también había terminado con bastante carga luego de la maratón.  Es así como un día cualquiera, comencé a sentir una molestia en el talón, que no se fue por unos meses.  Estos meses pude entrenar, aunque de manera muy limitada, probando muchos métodos para que pase, pero ninguno con éxito.  Finalmente, con ayuda de las terapias médicas, así como las auto terapias que fui aprendiendo, y muchos ejercicios de estiramiento tanto para la planta, como para los gemelos, un día cualquiera, así como apareció, desapareció.  Lecciones hubo varias:  Descansar al menos una semana luego de una maratón y retomar la intensidad del entrenamiento de manera muy progresiva durante las siguientes semanas; así como estiraba muchos músculos después de entrenar, debía acordarme de mi pie, y estirar la planta de manera continua, además de hacerme automasajes para descargar la planta.  También me permitió identificar cuándo tengo la fascia un poco tensa, de tal manera de poder priorizarla a la hora de hacerme descargas.  Por último, también me sirvió para entender mejor la interrelación de la planta del pie con los gemelos.  Si los segundos se contracturan, es muy probable que los primeros se tensen (además que puede afectar a los tendones que sirven de conexión entre estos).  Por último, y no menos importante, la necesidad de fortalecer mis músculos en general.  Esto lo comencé a hacer por medio de ejercicios funcionales para fortalecer los músculos tanto del tren superior, inferior y del core. 

Fractura de la falange del dedo gordo del pie: Esta fue de las lesiones que uno no espera y que pueden ser impredecibles.  Se dio por medio de un accidente que tuve corriendo de noche, al no advertir la presencia de un sardinel cuando me disponía a cruzar una pista.  Estuve de para mes y medio aproximadamente y sucedió cuando me preparaba para correr la maratón de Lima hace dos años.  Durante el proceso de recuperación necesité de mucha paciencia, y además convencerme de la idea de aprovechar el descanso para regresar más fuerte.  En efecto, las cosas sucedieron de esa manera.  Retomé mis entrenamientos de manera progresiva, lo cual al comienzo costó muchísimo, pero comencé a mejorar de una manera inesperada y pronto estuve en mejor estado de forma que antes del accidente y pude mejorar casi todos mis tiempos en las diferentes distancias.  Fuera de eso, la lección en este caso fue, además de ir con más cuidado (en especial cuando corro de noche), que la perspectiva desde la cual vemos estas lesiones influyen de manera notable en la recuperación que podamos tener y en un muy buen regreso a la actividad.

Luego de esta lesión solamente he tenido algunas molestias pasajeras, que gracias a lo aprendido a lo largo de todo este tiempo he podido manejar, acudiendo a un fisioterapeuta a tiempo y por medio de auto terapias.  Por otro lado, suelo realizar lo necesario para disminuir la probabilidad de tener lesiones: realizar estiramiento muscular luego de los entrenamientos; realizar, al menos un par de veces por semana, una rutina de fortalecimiento muscular; alimentarme bien, con la asesoría de un profesional; y tratar de descansar lo más y mejor posible por las noches.  

Las lesiones pueden ser un obstáculo en nuestro camino para alcanzar nuestros objetivos, pero también pueden traernos ciertas enseñanzas que nos van a servir para ser mejores corredores y más fuertes, además que cada vez sabremos mejor como prevenirlas.  La idea de este post no es mostrar las lesiones como algo que nos tenga que pasar para aprender, sino para que en caso nos suceda, poder asimilarla como algo que nos va a ayudar a ser más fuertes en el futuro. 

lunes, 12 de febrero de 2018

El running de mi vida

Mi nombre es Renato León Bustíos, soy corredor aficionado que se prepara en la actualidad en carreras de fondo (10k, media maratón y maratón). Soy Ingeniero de Telecomunicaciones y Magíster en esa misma área, especialista en Gestión de Proyectos. Actualmente me encuentro trabajando en la PUCP gestionando los procesos académicos - administrativos de la Escuela de Posgrado, y soy estudiante de un MBA en Centrum.

El mundo del running ha sido mi pasión desde que era pequeño, comenzando a entrenar desde que estaba en primero de secundaria en el colegio María Reina, esto en el año 1996. Por esos tiempos, me encontraba buscando suerte en el equipo de fútbol del colegio, pudiendo desempeñarme dentro de lo normal, pero sin pena ni gloria. Es entonces cuando el profesor Iban Acosta, entrenador del equipo de atletismo del colegio (y mi actual entrenador), me incluyó en el campeonato de Adecore de ese año, en la categoría infantil.

Durante mis años de secundaria me desempeñé principalmente en pruebas de medio fondo comprendidas entre los 600mts y 1500mts, dependiendo la categoría en la que estaba (por aquella época cambiaba de categoría, y por ende de distancias, cada año). Al principio mi rendimiento no era tan bueno, pero fui superándome año a año en las diferentes competencias en las que participaba, entre las que destacaba el Adecore. 

Al terminar el colegio me alejé del atletismo por un año, retomándolo en mi segundo año de estudios universitarios en la PUCP, en donde también entré al equipo de atletismo. Durante esos años fue donde pude alcanzar mis mejores marcas en las distancias de medio fondo, empujado de alguna forma por el nivel que tenían los campeonatos universitarios, interclubes e interligas, en donde competía en ocasiones contra los mejores medio fondistas a nivel nacional, y el no prepararte bien era garantía para llegar en una posición poco agradable (sí, en estas competencias era posible llegar último, dependiendo de la serie que te tocaba). Es en esta época que comprendí también que los estudios y el deporte pueden ser unos excelentes aliados.



Nacional Universitario Trujillo 2006 - 1500mts planos


Cuando terminé la universidad, por el año 2008, me alejé del atletismo por diversos motivos, saliendo a correr de manera esporádica e inscribiéndome en una que otra carrera sin ningún objetivo en particular. Fue durante el año 2013, que por temas de salud tuve que comenzar a trotar, incursionando nuevamente en el mundo del running, pero esta vez más orientado al fondo. Es así que, por recomendación de un amigo, comencé a entrenar con el club Perú Runners, en un principio en la sede de Miraflores.
Vuelta a San Isidro 2013 - El regreso


 Esta etapa me sirvió para conocer a varias personas con las que comparto la misma pasión, y con las cuales mantengo una buena amistad. También me sirvió para ir recuperando poco a poco la condición física perdida en los años de para, además de ir aprendiendo muchas cosas que nunca tuve en cuenta en el pasado: entrenar con las zapatillas correctas, llevar una correcta hidratación y nutrición para afrontar las demandas propias de las carreras de fondo, entre otras cosas más. Costó mucho al comienzo, pero con dedicación y disciplina las cosas se fueron dando.  Definitivamente el comenzar a entrenar para carreras de fondo fue una experiencia nueva para mi, pero la base que tuve con el medio fondo me ayudó muchísimo. De este modo comencé a participar en diversas carreras, con distancias que iban desde 5 a 10k, hasta correr mi primera media maratón en Agosto del 2014, en donde no me fue tan bien por una lesión a la rodilla que tuve, pero que al menos me sirvió para ir conociendo la distancia.  

Entel 10k - 2014


Luego me animé a prepararme para mi primera maratón, la cual fue en Miami en el 2015. Conforme pasó el tiempo fui superándome en el fondo, aprendiendo cada vez más cosas y terminando cada vez con mejores sensaciones luego de un fondo largo.  

Maratón de Miami 2015 - Mi primera maratón
Maratón de Buenos Aires 2015


Actualmente formo parte del equipo de Extreme Project de Perú Runners.  En el año 2017, por diversas circunstancias, no he participado en maratones, pero me he dedicado muy a conciencia a mejorar mis marcas en distancias menores, como 10k y 21k. El plan funcionó de maravillas, rompiendo con todas las expectativas que tenía a comienzos del año pasa, y más aún luego de un accidente que tuve en marzo que me costó una fractura y una para de mes y medio en el que no pude entrenar nada. He podido mejorar por amplio margen mis marcas en 10k y en media maratón. 

Maratón de Chicago 2016

Media Maratón de Lima 2017

El 2018 ha comenzado muy bien con mi participación en la Media Maratón de Miami.  Fue una carrera dura por el clima, pero que terminé con muy buenas sensaciones.  Si bien es cierto no superé mi mejor marca, me ubiqué en el puesto 60 en la general de cerca de 13 mil competidores.  Ahora estoy comenzando con mi preparación rumbo a la maratón Lima 42k, en la que mi objetivo será superar mi mejor marca, tratando de nivelarla acorde a los tiempos que tengo en distancias menores, y me prepararé a fondo para eso.

Media Maratón de Miami 2018


Finalmente quiero terminar este post contando que mi objetivo creando este blog es no dejar el running solo en correr y en buscar mejorar cada vez más (lo cual seguiré haciendo definitivamente), sino también poder compartir mis experiencias, aprendizajes, errores, entre otras cosas, de tal manera que en base a estos pueda aconsejar a otras personas desde mi rol de corredor amateur. Por otro lado también deseo compartir cómo influye el running en otros aspectos de mi vida. No pretendo reemplazar los consejos que les puedan brindar sus entrenadores, que son, por lo general, personas especializadas en la enseñanza del running; sin embargo, creo que puedo aportar un granito de arena con la experiencia que voy ganando. Espero poder cumplir con ese objetivo. Hay running para rato!


Mejores marcas oficiales registradas hasta el momento:

  • 400mts: 55 segundos (2004)
  • 800mts: 2:07 minutos (2004)
  • 1500mts: 4:30 minutos (2003)
  • 5k: 17:35 minutos (2019)
  • 10k: 36:23 minutos (2019)
  • Media maratón: 1 hora 24 minutos (2017)
  • Maratón: 3 horas 08 minutos (2018)