Estamos a mes y medio de
la maratón Lima 42k, y muchos corredores se vienen preparando a consciencia
para lo que será su participación en este evento. En algunos casos, son corredores que ya
tienen más de una maratón finalizada, mientras que, en otros casos, será la
primera vez que recorrerán los 42.195km.
Tomar la decisión de
inscribirnos por primera vez en una maratón nos transmite muchas
emociones: En primer lugar, nos
transmite una motivación única de haber asumido el reto de correr y finalizar
por primera vez esta distancia, que suele ser el mayor reto de quienes
participamos en carreras de fondo.
También es común que nos invada una sensación de ansiedad y nerviosismo
por no saber cómo será el proceso y cómo nuestro cuerpo va a reaccionar ante el
nuevo entrenamiento al cual nos vamos a tener que someter y a la distancia en
sí. En cualquier caso, lo más importante
es disfrutar al máximo de nuestra primera experiencia preparándonos y corriendo
una maratón.
Todos quienes ya hemos
corrido alguna maratón, hemos vivido diferentes experiencias a la hora de
hacerlo por primera vez. En mi caso,
corrí mi primera maratón a finales de enero del 2015 en Miami. La decisión de correr mi primera maratón, la
tomé en septiembre del 2014 luego de haber participado en mi primera media
maratón oficial y de haber experimentado esta distancia algunas veces más a
modo de entrenamiento. Al principio del
proceso, sentía bastante inseguridad sobre lo que era capaz de hacer, la misma
que estuvo potenciada por el hecho de que recién estaba saliendo de una lesión
a la rodilla y había estado varias semanas sin poder entrenar de manera
adecuada. Mi plan de entrenamiento fue
bastante conservador, de tal manera que pude estimular a mi cuerpo de manera
progresiva a los entrenamientos de fondos largos. Recuerdo que la primera vez que hice un
entrenamiento de 30 kilómetros, lo hice con bastante temor por mi rodilla, por
lo que fui a un ritmo muy cómodo pudiendo terminarlo sin ningún problema. Esto me comenzó a dar la confianza necesaria
para enfrentar lo que se venía. En los
entrenamientos sucesivos, prioricé el hecho de que mi cuerpo se acostumbre cada
vez más a un mayor volumen en kilometraje, más que a hacer los entrenamientos a
un ritmo en particular.

Durante este proceso,
también fui probando otros modelos de zapatillas, considerando que con las
anteriores que utilizaba fue que me lesioné la rodilla. Por otro lado, también fui probando cómo iba
a ser mi nutrición durante la maratón:
En esta ocasión no probé con geles, dado que tuve una mala experiencia
en la media maratón que corrí debido a que, por desconocimiento, no tomé el gel
con agua, causando una sensación poco agradable. En lugar de esto, utilicé
gomitas energéticas, las mismas que fui testeando en los fondos de
preparación. Conforme fueron pasando las
semanas me fui sintiendo mejor en general, y así fue como llegó la hora de
correr una maratón por primera vez.
Para esta maratón, no fui
con un objetivo en particular de tiempo.
Mi única meta era disfrutar al máximo la carrera y llegar a la meta en
buen estado. Esto con la finalidad de
conocer cómo mi cuerpo reaccionará ante los 42 kilómetros y qué tanto margen de
mejora podría tener en ese momento considerando el nivel de forma que
tenía. La idea que tenía fue salir a un
ritmo cómodo e ir subiendo ligeramente el ritmo cada 10 kilómetros. Es así que, hasta el km 20, fui a un ritmo
bastante cómodo, disfrutando del paisaje que me regalaba la ruta (que
atravesaba Miami Beach), con un amanecer espectacular incluido. Para la segunda mitad de la carrera, que
atravesaba la zona más residencial al sur de Miami, ya había alcanzado el ritmo
al que había entrenado en los fondos, experimentando buenas sensaciones. Más allá del kilómetro 30 quise acelerar un
poco más, pero comencé a sentir que la pierna se me quería acalambrar, por lo
que decidí mantener el ritmo que llevaba hasta ese entonces. Es así que pasé el km 35 y luego el 40 sin
tener noticias del famoso muro del que tanto me habían hablado, ya con la
confianza a tope para terminar de la mejor manera los 2km que quedaban. De ese modo fue que llegué a la recta final,
en la cual me emocioné y rematé al máximo acalambrándome a 200 metros de la
meta; sin embargo, eso no impidió que cruzara la meta de la mejor manera y con
la satisfacción de haber cumplido con lo que me había planteado. En esta oportunidad hice 3 horas 37 minutos,
lo cual me dejó bastante satisfecho y con la idea de que era un tiempo que se
podía mejorar.
Sobre la nutrición, como
mencioné líneas arriba, esta se basó principalmente en gomitas
energéticas. En esta ocasión, comía una
gomita cada 5 kilómetros. Por otro lado,
me hidrataba también cada 5 kilómetros con bebida isotónica. Haciendo el análisis, la cantidad de gomitas
que comí fue muy reducida para lo que mi cuerpo requería, dado que un gel puede
equivaler, aproximadamente, a un paquete entero de gomitas (en cada paquete
vienen 10 gomitas), y solo consumía una cada 5 kilómetros. Probablemente, este detalle pudo haber
influido a que aparezca el amago de calambre por el kilómetro 30. Otro detalle que pudo haber influido para
esto, es que mis músculos no estaban del todo preparados para la distancia. De cualquier modo, se pudo finalizar la carrera
de la mejor manera posible, acabando con la motivación a tope para continuar
con esta locura de correr maratones.
Mi primera maratón fue
seguramente como será la primera maratón de muchas otras personas, en el
sentido de que es la oportunidad de ir descubriendo cómo se comporta nuestro
cuerpo ante una exigencia como esta.
También es una oportunidad de aprender qué cosas nos caen mejor, en
relación a la estrategia de carrera, nutrición, hidratación y a otros elementos
que utilicemos (zapatillas, outfit, accesorios, etc). Todos somos diferentes, por lo que ciertas
cosas nos harán mejor a unos que a otros.
Lo importante es ser conscientes que la experiencia en maratón es algo
que se va ganando con el tiempo y que nuestra prioridad sea disfrutar del proceso. No nos asustemos de la posible aparición del
temido y famoso muro. Si entrenamos a
consciencia, nos alimentamos de manera adecuada de acuerdo nuestros
requerimientos, descansamos lo mejor posible y seguimos una estrategia de
carrera acorde a nuestras posibilidades, las probabilidades de que el muro
aparezca son mínimas. Es cierto que
seguramente aparecerán síntomas de cansancio más allá del kilómetro 30; sin
embargo, es en estos momentos cuando hay que confiar en el entrenamiento que
hemos realizado y convencernos a nosotros mismos que estamos preparados para
terminar la carrera de la mejor manera y con una sonrisa.

¡Muchos éxitos a quienes
se preparan para correr su primera maratón! Definitivamente será una
experiencia inolvidable.