¿Pensamos que estamos entrenando menos de lo debido?¿Pensamos que podemos dar más y que nuestro plan de entrenamiento está muy sencillo?¿Por alguna razón sentimos que nos es complicado cumplir con nuestro plan de entrenamiento? Estos y otros pensamientos rondan a menudo por nuestras mentes cuando nos estamos preparando para una carrera, y el impulso inicial suele ser tomar alguna medida decidida por nosotros mismos. Tengamos mucho cuidado de tratar de adaptar nuestros planes de entrenamiento por nuestra cuenta cuando nos suceda esto, sin conversar previamente con nuestro entrenador. Un factor clave para alcanzar nuestros objetivos es ser disciplinados con nuestro plan de entrenamiento, lo cual implica también tener una comunicación fluida con nuestro entrenador y consultarle ante cualquier duda o inquietud que tengamos.
Nuestro plan de entrenamiento está hecho por un entrenador especializado en quien hemos depositado toda nuestra confianza para que nos ayude a lograr los objetivos que nos hayamos trazado. En ese sentido, el plan de entrenamiento está diseñado de acuerdo a nuestros objetivos y capacidades. Cada sesión de entrenamiento tiene una razón de ser y un objetivo en particular que nos permitirá acercarnos cada vez más al nivel deseado y llegar a este el día de la carrera.
Muchas veces cometemos el error de entrenar más de lo que debemos de acuerdo a nuestro plan, sea en volumen o en intensidad. Esto suele suceder porque sentimos que podemos correr más de lo que nos indican, o que no nos exigimos lo suficiente para mejorar. Esto podría traer como consecuencia que lleguemos a nuestro pico de rendimiento antes de lo debido, razón por la cual nuestro rendimiento podría tender a disminuir en las siguientes semanas haciendo que no lleguemos al día de la carrera al máximo de nuestras capacidades. Por otro lado, corremos el riesgo de sobreentrenarnos, lo cual a su vez aumenta el riesgo de que nos lesionemos, que nuestro rendimiento baje de manera drástica e incluso que nos enfermemos con mayor facilidad, lo cual también representa un obstáculo importante para continuar con nuestro plan de entrenamiento.
También es frecuente que se nos presente el caso de que no podemos entrenar al volumen o intensidad que dice nuestro plan. Esto puede darse por falta de tiempo, de motivación, alguna molestia o enfermedad pasajera, o simplemente por el cansancio acumulado debido a los entrenamientos. Esto podría traer como consecuencia que lleguemos subentrenados al día de la carrera, lo cual puede ser tan riesgoso para nuestro rendimiento como el sobreentrenamiento. Cuando sintamos que estamos en esta situación, lo mejor es hablar con nuestro entrenador para ver de qué manera se puede ajustar el plan de entrenamiento a la situación actual que estemos atravesando, así como a replantear nuestros objetivos de ser necesario.
Como hemos visto en ambos escenarios, es muy probable que el no seguir el plan de entrenamiento que tenemos asignado nos traiga más problemas que beneficios. En cualquier caso es clave tener una comunicación frecuente con nuestro entrenador, comentándole de manera periódica nuestros avances en la ejecución del plan de entrenamiento y las sensaciones que hemos tenido. Así lo podemos ayudar a verificar si los progresos en nuestro entrenamiento van de acuerdo a lo planificado o si es necesario replantear algunas cosas, como puede ser el aumentar o disminuir la carga de entrenamiento si así lo cree conveniente. De este modo, maximizaremos las probabilidades de conseguir los resultados que deseamos.
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