domingo, 25 de marzo de 2018

Una de las principales preocupaciones de todo corredor: ¿Qué podemos hacer cuando nos duele algo?


El mundo ideal para cualquier corredor es poder entrenar sin ningún contratiempo y aprovechar al máximo el tiempo con el que se cuenta para cumplir con lo planificado.  Sin embargo, ninguno de nosotros somos ajenos a tener molestias y lesiones, las cuales se nos pueden presentar en el camino, convirtiéndose en un molesto obstáculo.

Estas molestias o lesiones pueden aparecer por diferentes causas, siendo la más común la sobrecarga causada por el mismo entrenamiento.  Cuando sentimos una molestia es común preocuparnos e incluso frustrarnos por pensar que esto puede significar que no podremos cumplir con nuestros objetivos.  Cuando esto sucede, lo más recomendable es tomar las cosas con calma y analizar fríamente la situación.  Lo primero que debemos hacer en estos casos es tratarnos de contactar con algún profesional, como lo es un fisioterapeuta, para que nos evalúe y nos dé un diagnóstico sobre lo que nos aqueja.  Sin embargo, muchas veces no tenemos a la mano la posibilidad de que nos atienda en el corto plazo, razón por la cual es importante saber de qué forma podemos sobrellevar este incómodo momento.

Desde que comencé a correr, he experimentado la situación antes descrita en más de una ocasión.  En base a esto, les comparto algunos tips que tal vez les pueda ser de utilidad en este tipo de situaciones:

1) No te auto mediques: Cuando algo nos duele, una de las primeras cosas que se nos viene a la cabeza es tomar una pastilla como, por ejemplo, un antinflamatorio.  Sin embargo, esta pastilla puede aliviarnos momentáneamente del dolor y dejarnos correr, pero a cambio de esto nuestra recuperación muscular luego de un entrenamiento o carrera se verá perjudicada, además de otros efectos secundarios que pueden presentarse, aumentando el riesgo que nuestra molestia empeore y se convierta en una lesión más complicada o que aparezca una nueva.  Muchas veces la lesión no se cura con esto, solo se oculta mientras dura el efecto de la pastilla.  Si es que piensas que necesitas algún medicamento para sobrellevar una molestia, consúltalo antes con tu médico.

2) ¿Entreno o no entreno?: Esta es la duda más grande que tenemos en estos casos y que debemos evaluar siempre.  Lo que hago en mi caso, es tratar de entrenar comenzando a ritmo muy suave y dependiendo cómo me vaya sintiendo aumento un poco el ritmo.  Si es que la molestia está ahí y sentimos que afecta nuestra forma de correr (nuestra técnica principalmente) a un ritmo mucho más suave del habitual, lo más recomendable es parar.  No vale la pena hacer lo posible por terminar un entrenamiento si es que el costo va a ser agravar la lesión.  Si es que las cosas van bien en los días posteriores, trato de ir aumentando el ritmo de manera progresiva, hasta que regrese a mi ritmo habitual.  Lo que quiero concluir con en este punto, es que ante una molestia no necesariamente la solución es parar, pero debemos saber escuchar nuestro cuerpo y cuidarlo más de lo habitual. 

3) ¿Me pongo frío o calor?: Es una pregunta que muchas veces me he hecho, especialmente cuando comencé con las distancias largas y a raíz de esto me aparecía una que otra molestia.  Lo que me han dicho muchas veces, es que ante la duda lo mejor es aplicar frío, ya que no va a ser perjudicial.  Esto a diferencia del calor que sí nos puede perjudicar en algunos escenarios (por ejemplo, ante una inflamación aguda originada en las 48 horas anteriores).  Aplicar calor en compresas puede ser muy útil para superar contracturas musculares.  La manera como aplico el frío en mi caso, que me parece muy efectiva, es mediante un molde de hielo que preparo de la siguiente manera: Llenamos con agua un vaso descartable y lo ponemos en el congelador.  Luego de unas horas, estando el contenido del vaso congelado, sacamos el hielo del vaso (que hace las veces de un molde), lo cogemos con una toalla y nos hacemos masajes en la zona adolorida con dicho bloque de hielo por unos 10 minutos.  Esto último también es de bastante utilidad luego de entrenamientos duros a modo de prevención.  El tamaño del vaso descartable es tal como el que se muestra en la figura.  En esta se puede observar el vaso con el agua congelada.

Vaso con agua congelada

4) Otras alternativas para aliviar molestias:
a) Kion: Ponerme jugo de kion en las zonas adoloridas también me ha sido de bastante utilidad para superar molestias, en especial, aquellas que fueron causadas por una inflamación.  Para esto solo es necesario rallar el kion, luego exprimirlo, y el jugo que queda frotarlo en la zona adolorida para finalmente protegerla con una venda.  Lo más recomendable es hacerlo por la noche, antes de dormir.  No recomiendo poner mucho jugo de kion en una zona particular, dado que cuando este es absorbido por la piel genera un calor en la zona, que con pequeñas cantidades se siente agradable; sin embargo, si se pone mucho el calor generado puede resultar un poco incómodo.  Cuando he utilizado este método para superar alguna molestia, las mejoras las comencé a sentir a los pocos días.

b) Diclofenaco: Lo utilizo en gel para frotar directamente en la zona adolorida.

c) Ungüento de molle: Es una alternativa más económica que el diclofenaco con muy buenos resultados también ante alguna molestia.  Lo venden en potes en cualquier mercado.

5) Ejercicios de fortalecimiento muscular: El simple hecho de no hacerlos regularmente pueden ser la causa de las molestias que aparecen, y el hacerlos puede ser la solución a esto.  Es común que cuando tenemos alguna molestia dejemos de hacer nuestra rutina con normalidad, o bajemos la intensidad y volumen; sin embargo, todo esto hace que nuestra fuerza muscular disminuya, haciendo que estemos propensos a volvernos a lesionar cuando retomemos la actividad.  Esto es algo que muchas personas experimentan y de acuerdo a lo que yo he experimentado, hacer ejercicios de fortalecimiento, como son los funcionales, ayuda a que nuestro cuerpo esté preparado para retomar la actividad con la exigencia a la que estábamos acostumbrados.  Cabe precisar, que al hacer los funcionales debemos tener cuidado de forzar la zona adolorida y limitarnos más a los músculos que no están involucrados en la molestia.

6) ¿Y si no puedo correr?: Esta situación es la que suele ser más frustrante para los que corremos.  Lo primero es tratar de mantener la calma y concentrarnos en otras actividades que nos motiven y relajen.  También podemos consultar a nuestro médico sobre la posibilidad de practicar otros deportes que nos ayuden a mantenernos en forma, como es la natación o la bicicleta. También recomiendo consultar si es posible hacer ejercicios de fortalecimiento y en qué medida.  Lo principal que debemos tener en cuenta en este punto es que nuestra lesión es temporal, va a curarse poniendo de nuestra parte, y luego vamos a regresar con más fuerza y motivación para seguir practicando el deporte que nos apasiona.

La principal conclusión a la que podemos llegar es que la clave para superar cualquier molestia o lesión es saber escuchar nuestro cuerpo, tratando de anticiparnos a la aparición de la lesión o, si esta ya está presente, ver la mejor manera de manejarla.  Lo más importante en cualquier caso es mantener una actitud positiva, ya que esto suele ser de gran ayuda para que lo que nos suceda nos afecte lo menos posible y sea superado totalmente.  También hay que recordar que todas estas experiencias que vivimos nos enseñan algo nuevo, que es lo que nos va convirtiendo en un corredor más fuerte.

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